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El miedo puede ser a veces una emoción humana tan potente que nos paraliza ante un suceso en apariencia inofensivo sin la menor razón.

No sabemos cómo reaccionar y nuestro cuerpo se paraliza imposibilitando cualquier reacción.

El miedo nos limita, nos detiene e impide que tomemos las decisiones oportunas. Es aquí cuando entra la metodología del coaching, para ayudarnos a superar esta limitación.

En el mundo del coaching también se trata el miedo y sus variantes para salir fortalecido cada vez que te enfrentas con él.

En esta disciplina el miedo está directamente relacionado con salir de la “zona de confort”, una zona que nos limita y nos impide que avancemos en la vida. Si permanecemos en ella muchas de nuestras decisiones estarán condicionadas haciendo que nuestra vida no cambie y se estanque.

Tipos de miedo

Según Jeni Mumford, autor de Coaching para Dummies, el miedo se puede catalogar dentro cuatro clases de situaciones de pánico comunes. Son estas situaciones las que generan reacciones en nuestro cuerpo que pueden ser observables ante los ojos de un buen coach.

  • El miedo al fracaso. En nuestro subconsciente nos preocupa no llegar a dar la talla en alguna tarea o no estar a la altura en algún trabajo.
  • El bochorno por pasar una situación en la que puedas resultar ridículo. Básicamente es tener vergüenza porque puedas parecer ridículo y tonto.
  • El miedo a que personas queridas te repudien. No toleras el rechazo ya que deseas ser una persona querida por los demás. Motivo por el cual intentas gustar a las personas.
  • El temor a ser un ganador. Por extraño que parezca, muchas personas quieren pasar desapercibidos y ser “normales” no destacando todo su potencial para triunfar. Temen que los demás les envidien y generen odio hacia ellos.

¿Cómo se crea y nos limita el miedo?

El miedo puede crear barreras psicológicas que nos impidan realizar nuestros sueños. Se crea entonces en nosotros un proceso mental negativo que a su vez genera un círculo vicioso al dudar siempre de nuestras capacidades. Poco a poco nos vamos limitando nosotros mismos (nuestros pensamientos) hasta aislarnos en zonas de confort muy excluyentes y alejadas de todo tipo de éxito personal.

Es por ello que para realizarnos como personas a todos los niveles de nuestra vida debemos salir de este ciclo vicioso en el que el pesimismo producto de nuestros propios miedos nos crea esta falsa barrera óbice para alcanzar la tan ansiada autorrealización personal.

Es aquí cuando entre el trabajo del coach para romper con este patrón de pensamiento aparentemente negativo que nos hace imaginar expectativas de fracaso recurrentes; principal motivo de tener baja la autoestima. Su deber será pues acompañarnos a observar ese miedo de manera cercana para transitar hacia un cambio de estado de ánimo y pensamiento, de tal manera que podamos encontrar el camino hacia prácticas y acciones que nos generen valor.

¿Cómo trabajar tu miedo?

Muy fácil y sencillo en la teoría, pero no tanto en la práctica. Se trata de hacernos conscientes de las herramientas que contamos para afrontar aquello que nos genera la emoción del miedo. Cuando no somos conscientes de estas herramientas, podemos considerar que no estamos aptos para afrontar la aparente amenaza en nuestra contra. Esta consciencia nos podrá dotar de una nueva perspectiva sobre lo que tenemos que hacer para trascender este miedo…

El papel del coach es fundamental en esta etapa para acompañarnos a crear esa consciencia y también a desarrollar las herramientas que requerimos para afrontar esta amenaza. Tarea nada fácil en ocasiones ya que se trata de hacer consciente y transformar todo un sistema de pensamiento que tenemos muy arraigado en patrones de conducta involuntarios.